La comunidad habita en un monasterio de reciente construcción (1995) a las afueras de la ciudad. Ofrece una pequeña y acogedora hospedería y comparte con quienes lo desean su oración y liturgia.
Acoge fraternalmente a aquellos hermanos que llaman a su puerta y procura ser testimonio de Jesucristo profundamente amado en cada uno de ellos.